lunes, 27 de abril de 2015

Es increíblemente dolorosa tu forma de mandarlo todo a mierda, sin tener ni un solo remordimiento. 
¿Me puedes explicar cómo lo haces? Las falsas promesas, falsas palabras... Falsa historia...

Me parece increíble la hipocresía que tuvieron tus palabras y lo tonta que llegué a ser cuando me las creí. Supongo que contigo siempre voy a ser una niña inocente e indefensa.... No es la primera, ni la segunda vez que lo haces, sinceramente ni siquiera sé por qué me sorprende, porque había una parte de mí que no quería fiarse del todo, pero otra parte aún más grande de mí, te quería con todo mi ser... Incluso con mi parte desconfiada...
Debí creer en mis presentimientos, y quizá ahora no estaría en una de las malas rachas que me haces pasar cada vez que te apetece aparecer por mi vida.
Y ¿sabes qué? Tú deberías pensar la próxima vez cada una de las palabras que salgan de tu boca, y cada uno de tus actos. Porque aunque creas que no y quizá no te importe, haces daño. Hieres. Hieres como podría herirme una estacada en el corazón, y quemas como podría quemarme la vida si corriese lava ardiendo por mis venas. Joder, cómo dueles...
Aléjate, por favor. Aunque no sea lo que realmente quiero, porque nunca he dejado de querer verte pasar por todos mis días, vete. Y si vuelves, que sea con las cosas claras y para hacerme realmente feliz. No infinitamente feliz, ni eternamente, pero feliz de verdad... No con falsas ilusiones que sabes que van a romperse pronto... Como has hecho conmigo. Me has roto por completo, así que gracias.
Una vez más....

No hay comentarios:

Publicar un comentario